Para este proyecto desarrollamos una serie fotográfica enfocada en capturar la experiencia real alrededor de la mesa y la cocina. La narrativa visual parte de la acción: manos en movimiento, ingredientes fuera de lugar, superficies marcadas y platos servidos tal como se viven durante el servicio.
La iluminación se construye a partir de luz dura y contrastes definidos, buscando resaltar texturas, volúmenes y gestos. Lejos de suavizar la escena, la luz enfatiza el carácter del espacio y la intensidad del momento, aportando una estética directa y honesta.
El desorden es parte del lenguaje visual del proyecto. Mesas usadas, platos compartidos y gestos espontáneos se integran en composiciones que priorizan la energía, el ritmo y la autenticidad del lugar. Cada imagen responde al contexto y a la dinámica real del servicio, sin poses forzadas ni intervenciones innecesarias.
Una serie pensada para comunicar experiencia, carácter y verdad, más allá del plato.